Cuando alguien te dice una palabra en inglés, tu cerebro la busca en
memoria y la traduce. El tiempo de respuesta normal
en español es de 0,1 a 0,3 segundos por palabra.
Cuando hay problemas de listening, ese tiempo sube a
0,3–0,7 segundos por palabra.
Mientras tu cerebro busca la segunda palabra, el otro ya dijo cinco
más. No es problema de oído, ni de acento, ni de velocidad de ellos:
es un cuello de botella en tu memoria. Por eso más
listenings no solucionan nada; lo que se necesita son técnicas de
memorización rápida.
Y con el speaking pasa lo mismo. Hay 3 tipos de personas:
A
Traductor agotado
Piensa en español, traduce palabra por palabra y luego dispara. Acaba exhausto.
B
Cabeza clara, lengua trabada
Sabe qué quiere decir y cómo se pronuncia, pero al hablar se le traba la lengua.
C
Ambos a la vez
Traduce del español, se traba al hablar y ya casi ha perdido la esperanza.
Hablar inglés es bailar. Lo mismo. Y nadie aprende a bailar mirando:
se aprende moviendo el cuerpo. En el idioma movemos solo tres cosas:
mandíbula, lengua y labios.